Extraño de si mismo
Octubre 9, 2009

Ultimamente he sido un tipo solitario, el trabajo cada vez se ha vuelto muy monotono y con todos los problemas familiares que he tenido, el alcohol se volvio una gran compañera pero eso traia una gran consecuencia, a las mujeres no les gustan los borrachos.
Conozco un tipo que siempre tiene una respuesta para cada pregunta, y una pregunta para cada respuesta. Me dio el correo de una de sus “amigas especiales” para que pudiera animarme, extrañamente a pesar de vivir rodeado de tanta modernidad [soy tecnico de computadoras] nunca le encontre un sentido a los chats, o a las redes sociales, me parecia que eso era para deprimidos o “emfermos sociales”, unos seres que le tienen miedo al contacto fisico y se relacionan a travez de una pantalla.
Pero mientras me creaba mi cuenta me di cuenta en que eso era lo que me habia convertido, yo era una paria social, estaba sufriendo esa enfermedad del aislamiento. A veces creo que deberia cambiar pero eso no es algo que vaya a pasar, no lo se ni lo entiendo.
Me he encerrado en la carcel de mis pensamientos, atormentando una y otra vez por esa voz que repetia “ya no te amo”, me he hundido en mi miseria solo para estar mas alejado de la realidad e irme a ese lugar fantastico que un mundo 2.0 me ofrecia.
Hablababa con Tatiana, Mirella, Aki, Miho, Michelle y cuantos nombres me encontraba, con todas una conversación casual que devenia en juegos que me alegraban, hablabamos de religion, de politica y demas. Por ratos estaba tranquilo y feliz, si es que a eso se le llamaba pero esas conversaciones fugaces, eran solo eso conversaciones fugaces, se iban tan rapido como venian.
Y cuando se iba esa distraccion, volvian esos pensamientos horribles que me atormentaban, que me dejaban peor, escribi un cuento muy triste lo publique en una web de cuentos, recibi muchos comentarios, todos me instigaban a darle final a esa historia sobre un muchacho carismatico que es un estafador, la gente le parecia divertida mi historia, pero era solo el puro reflejo de mi miseria, de mi cuento triste.
¡No aguanto mas!-Gritó sin ser escuchado, su angustia crecia mientras movia la silla con los pies, la cuerda se estiro y le apretaba mas el cuello, se movia como un pez tratando de llegar al agua, se percataba que todo lo que estaba haciendo era una mala idea, trataba de detenerse, se instaba a alcanzar la mas minima bocanada de aire pero no lo lograba. Y se quedo ahi esperando, se quedo extraño de si mismo.



